Luana Márton Kiss¨hace ver que es fácil ser triple campeona mundial de Taekwondo

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Hay campeonas que irrumpen con estruendo y otras que se instalan en la cima sin levantar la voz. Luana Márton Kiss pertenece a este segundo grupo. Cuando entra al tatami no busca imponer una imagen, sino resolver el combate. Esa forma de competir, arrolladora y sin dar concesiones, explica por qué a los 19 años ya es triple campeona mundial y uno de los nombres centrales del taekwondo femenino contemporáneo, hoy por hoy la mejor del mundo. 

Nació el 16 de febrero de 2006 en Santa Cruz de Tenerife, hija de padres húngaros. Creció entre dos culturas y dos maneras de entender el deporte, pero siempre con el taekwondo como lenguaje común. Junto a su hermana gemela, la campeona olímpica,  Viviana dio los primeros pasos en un gimnasio donde el trabajo cotidiano pesaba más que los resultados inmediatos.

El origen: aprender antes de ganar

Entrenó en Tenerife en sus inicios, pero llegada la adolescencia y deslumbrada por el Club Hankuk, Luana y familia se fueron a Madrid. Allí comenzó a construir algo más que una carrera deportiva. Allí se formó su carácter. Jesús Ramal, uno de los entrenadores que ha marcado su camino, recuerda aquellos primeros años con claridad. “Luana siempre entendió el entrenamiento como un proceso. Eso, a largo plazo, marca la diferencia”.

Ramal destaca una cualidad que hoy sigue definiendo a la campeona. “Tiene una capacidad poco común para leer el combate. Muchas atletas dependen de la potencia; Luana depende de la decisión correcta y en no rendirse”, me ha comentado. 

Luana junto a su entrenador, Jesús Ramal, la atleta británica William, y las olímpicas, Adriana Cerezo y Viviana Marton

El salto al alto rendimiento

Con el crecimiento deportivo llegó también la exigencia internacional. En ese contexto apareció una figura determinante: Suvi Mikkonen, referente mundial y parte fundamental de su evolución reciente y quien ha sido designada como su coach oficial. “Luana no necesita que la empujen”, explica Mikkonen. “Ella misma se exige. Mi trabajo ha sido ayudarla a confiar en su instinto competitivo y a gestionar los momentos clave. Cuando el combate se aprieta, ella sabe exactamente quién es”, me ha dicho Mikkonen. 

Esa combinación entre base formativa sólida y alto rendimiento internacional preparó el terreno para la decisión que definiría su carrera: representar a Hungría en el escenario mundial. No fue un cambio improvisado, sino una elección meditada, alineada con un proyecto deportivo a largo plazo, que hoy da frutos.

Bakú 2023: el día que todo cambió

El Campeonato Mundial de Taekwondo de Bakú 2023 marcó el antes y el después. En la categoría de –57 kg, Luana avanzó combate a combate sin gestos grandilocuentes. Ganaba y volvía a su esquina como si el trabajo no hubiera terminado. Cuando conquistó el oro mundial, lo hizo con la serenidad de quien sabe que ha llegado donde debía. “Ese día entendimos que ya no era una promesa”, recuerda Ramal. “Bakú confirmó lo que veíamos cada día en el gimnasio”.

Wuxi 2025: confirmar en la cima

Cambiar de categoría suele ser una frontera peligrosa. En Wuxi 2025, ya en –67 kg, Luana cruzó esa frontera con autoridad. Más fuerte, más paciente y más consciente de su liderazgo, volvió a proclamarse campeona del mundo. “Wuxi fue la demostración de su madurez”, explica Mikkonen. “Cambió el cuerpo, cambió la categoría, pero no cambió su esencia. Supo competir”.

Malabo y el significado del liderazgo

El Campeonato Mundial de Taekwondo Femenino de Malabo añadió una dimensión simbólica a su carrera. Allí, Luana no solo ganó, sino que representó una manera de entender el alto rendimiento femenino: firme, serena y sin concesiones. Ese tercer título mundial oficial de WT, la colocó definitivamente entre las grandes campeonas de su generación.

Constancia como sello

Su historia también se escribe en los podios que no fueron de oro. La plata en los Juegos Europeos de Cracovia 2023 y el bronce europeo en Belgrado 2024 confirman una regularidad poco común en una atleta tan joven. Luana compite siempre, incluso cuando no gana. “Eso es lo que la hace campeona”, resume Ramal. “No depende de un torneo. Depende de su trabajo”.

La campeona que no se detiene

Con tres títulos mundiales, Luana Márton Kiss ya es parte del presente del taekwondo. Pero quienes la rodean coinciden en algo: aún no ha tocado su techo.Entre Tenerife y Hungría, entre el silencio del 

gimnasio y los grandes pabellones del mundo, Luana ha aprendido que el éxito no se grita, se sostiene. Y mientras siga entrenando como el primer día, su nombre seguirá apareciendo donde solo llegan las campeonas de verdad.

El camino a Los Angeles 2028 apenas comienza. Sin embargo, desde ya, las rivales de Luana empiezan a pensar en ella como una piedra pesada que no les dejará pasar. Veremos más de Luana. Eso os aseguro. 

Luana será una de las figuras más importantes del WTC del 26-30 diciembre en Madrid.

Carlos Hernández

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