Un país sin tradición deportiva en el alto rendimiento en la especialidad de Taekwondo acarició la gloria
ASUNCIÓN, agosto 2025 – El taekwondo paraguayo acaba de firmar uno de los capítulos más prometedores de su historia reciente. Con dos medallas de bronce obtenidas en los Juegos Panamericanos Junior ASU2025, el deporte marcial ha encontrado su punto de inflexión. ¿La clave? Dos apellidos con peso olímpico: Sebastián y Mauro Crismanich, leyendas del taekwondo argentino que hoy escriben su legado al otro lado del río.

Paraguay en el podio: una doble victoria
El Team Paraguay brilló en casa con dos preseas de bronce que resonaron con fuerza. La primera llegó de la mano de Rubén Arce, quien se subió al tercer escalón del podio en poomsae individual tradicional. Horas después, un grupo mixto integrado por Luz Areco, Alejandro Añazco y Esteban Trébol, guiado estratégicamente por Mauro Crismanich, se colgó otra medalla en la emocionante modalidad de kyorugui por equipos.

“Fue un combate de película. Los chicos estaban muy ansiosos, pero salió todo como lo planeamos”, dijo Mauro tras la competencia. “El público empujó, nos dio ese último aliento que necesitábamos. Fue inolvidable.”
De Argentina a Paraguay: una apuesta técnica de alto vuelo
Los hermanos Crismanich no necesitan presentación. Sebastián, medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, es una leyenda viva del taekwondo. Su hermano Mauro, también ex atleta de élite, fue medallista mundial y forjó gran parte del camino junto a él.
Desde marzo de 2024, ambos asumieron la dirección técnica de la selección paraguaya, abarcando las categorías cadetes, juveniles y adultos. El proyecto tenía un objetivo claro: elevar el nivel competitivo del país a través de una estructura profesional, planificación estratégica y entrenamiento de alto rendimiento. En poco más de un año, los resultados ya son visibles.
Disciplina, mentalidad y método Crismanich

Lo que los Crismanich trajeron no fue solo experiencia internacional. Fue una filosofía de trabajo, construida a lo largo de años en los tatamis más exigentes del mundo. Diagnóstico técnico, trabajo físico y emocional, lectura táctica del combate… y, sobre todo, la creencia de que Paraguay también puede competir en la élite.
“El talento estaba. Solo faltaba pulirlo y guiarlo con método”, señalan desde el cuerpo técnico. Y con los resultados en Asunción, la visión empieza a hacerse realidad.
Más que medallas: un impulso para el deporte nacional
Los bronces logrados en ASU2025 no solo significan presencia en el medallero. Representan un cambio de paradigma para el taekwondo paraguayo:
- Reconocimiento continental: Poner a Paraguay en el mapa de las artes marciales en América.
- Modelo a seguir: Jóvenes atletas que ven que competir a nivel panamericano es posible.
- Fortalecimiento institucional: Con estos logros, el taekwondo gana visibilidad ante el Comité Olímpico Paraguayo y las entidades estatales.
- Inspiración nacional: El público respondió, la cobertura mediática se multiplicó, y nuevos talentos se están sumando a los dojangs del país.

¿Qué sigue para el taekwondo paraguayo?
El desafío ahora es sostener y escalar. Con la mira puesta en torneos sudamericanos, panamericanos adultos y, por qué no, los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, el proceso de crecimiento continúa.
Los Crismanich han abierto un nuevo camino. Pero el verdadero éxito será cuando Paraguay no solo gane medallas, sino que forme su propia escuela. Una que inspire, que contagie y que perdure más allá de un ciclo olímpico.
Por ahora, las patadas más fuertes ya no vienen solo de Argentina. En Paraguay, el taekwondo pisa fuerte. Y lo mejor, parece, recién empieza.
Carlos Hernández
Fotos: Cortesía Paraguay Deportes (COP)