El tatami aún no conocía los petos electrónicos ni los sensores digitales. El taekwondo, recién expandido fuera de Asia, comenzaba a buscar su identidad en América. Allí, en ese primer Campeonato Panamericano, no solo se disputaron combates: se sembró una historia.
Aquel debut en México fue apenas el punto de partida de un recorrido que se extendería por todo el hemisferio. En 1982, Puerto Rico acogió el torneo en Ponce; dos años después, Surinam llevó el evento a Paramaribo. Luego vendrían Guayaquil, Lima, Bayamón, Colorado Springs…

El campeonato comenzó a moverse como una caravana deportiva que iba dejando huella en cada país anfitrión.
En los años noventa, el circuito ya tenía carácter continental: Heredia, La Habana, nuevamente Lima. Para entonces, el taekwondo ya no era una disciplina emergente: era una estructura competitiva sólida.
Con el cambio de siglo, nuevas sedes ampliaron el mapa: Aruba (2000), Quito (2002), Santo Domingo (2004), Buenos Aires (2006). El campeonato crecía, no solo en número de participantes, sino en nivel técnico. Y mientras el calendario avanzaba —Caguas 2008, Monterrey 2010, Sucre 2012, Aguascalientes 2014, Querétaro 2016— el continente empezaba a hablar un mismo idioma en el tatami.
En 2018, Spokane llevó el torneo nuevamente a Estados Unidos. Luego Cancún 2021 y Punta Cana 2022 confirmaron la continuidad del circuito tras tiempos complejos. Finalmente, Río de Janeiro 2024 volvió a reunir a América bajo un mismo techo competitivo.
Una historia que, casi medio siglo después, sigue latiendo en cada edición.
Medallas que cuentan una historia
Hasta 2024, el Campeonato Panamericano ha entregado:
- 354 medallas de oro
- 354 medallas de plata
- 686 medallas de bronce
- 1394 medallas en total
Cada edición, con sus categorías —tradicionalmente ocho masculinas y ocho femeninas— ha mantenido el formato que define al taekwondo: un campeón, un subcampeón y dos terceros lugares.
Eso significa que cada podio no es solo un resultado, sino un fragmento de una historia mayor que se repite, se transforma y se transmite.

Los protagonistas del dominio continental
Estados Unidos, con 227 medallas (88 de oro), ha sido la referencia constante: estructura, volumen y continuidad. México, con 200 medallas (80 oros), ha sostenido una rivalidad que define épocas. Detrás de ellos, Canadá (167) y Brasil (148) consolidaron programas que les permitieron mantenerse en la élite durante décadas.

Cuba, con solo 44 medallas, ha logrado 20 oros, una muestra de eficacia competitiva.
Colombia (81), República Dominicana (74) y Venezuela (72) reflejan el crecimiento sostenido de América Latina en el alto rendimiento. Argentina (61) y Puerto Rico (82) completan un top 10 diverso, competitivo y en constante evolución.

Campeones legendarios
Algunos de los mejores atletas de América que ganaron numerosos eventos continentales, destaca; Carlos Rivas (Venezuela), Víctor Estrada (México), Nelsón Saenz (Cuba), Juan Moreno (USA), Steven López (USA), Oscar Salazar (MEX), Iridia Salazar (Méx), María Espinoza (Mex), Arlindo Gouveia (VEN), Luis Noguera (VEN), Carlos Navarro (MEX), Gabriel Mercedes (DOM), Sebastian Crismanich (ARG), entre otros.

Río 2024 y lo que viene

Brasil y sus campeones panamericanos
Hablar del crecimiento de Brasil en el taekwondo panamericano no es una idea abstracta: tiene nombres propios, combates memorables y títulos que han marcado época. En los últimos años, el país anfitrión ha consolidado una generación capaz de dominar el continente. Solo en una edición reciente del Campeonato Panamericano, Brasil logró múltiples títulos con atletas como:
- Milena Titoneli (-67 kg)
- Edival Pontes (categoría -74 kg en ese evento)
- Gabriel Fabre (-63 kg)
- Caroline Gomes (-62 kg)
- Ícaro Miguel (-87 kg)
- Paulo Melo (-54 kg)


La última edición en Río de Janeiro dejó una señal clara: el nivel competitivo es más amplio que nunca. Nuevos países aparecen en las rondas finales, las distancias se acortan y el dominio ya no es absoluto.

El próximo campeonato senior no será solo una nueva edición. Será un nuevo capítulo en una historia que no se detiene.
Carlos Hernández