En un país con tradición de guerreros del tatami, Carlos Vásquez Carvajal ocupó —y aún ocupa— un lugar distinto. Fue medallista mundial, doble campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, subcampeón panamericano y olímpico en Beijing 2008. En 2015, su trayectoria fue reconocida en Europa: fue exaltado al Salón de la Fama del Taekwondo en una ceremonia en Zagreb, Croacia.
Radicado en USA, el campeón venezolano ha trascendido por su paso en la selección nacional, además que dejó sus enseñanzas en atletas a los cuales entrenó, mientras que aún continúa dictando cátedra en distintas escuelas en América. «La idea es que toda esta experiencia se transmita a las nuevas generaciones», refiere a mundotaekwondo.com
Orígenes de un estilo: nace “El Tiburón”
Original de la región del estado Sucre, pero formado en el alto rendimiento en Anzoátegui, este Cumanés, largo de alcance (1,90 m) y con un sense of timing que desesperaba a rivales, a Carlos lo apodaron El Tiburón por perseguir la iniciativa y rematar con precisión quirúrgica. Ese sello apareció pronto en los tatamis internacionales y se consolidó durante casi dos décadas en la élite. La propia federación venezolana lo describió como “campeón de campeones” y popularizó su apodo.

El despegue mundial: Madrid 2005
En el Campeonato Mundial de Taekwondo de Madrid 2005, Vásquez tocó el podio global con un bronce en -72 kg. Fue la confirmación de que Venezuela tenía un competidor capaz de pelearle de tú a tú a los gigantes de la disciplina. Aquella medalla, la última mundial para el país durante varios años, puso su nombre en la conversación grande, esto fue sólo el principio de su descollante carrera en el Taekwondo internacional, bajo la guía de nombres como Hong Ki Kim, Hung Ki Kim, Seong Hoon Kim, Arlindo Gouveía, entre otros.
MT. Carlos, cuando miras atrás y recuerdas Madrid 2005, aquel bronce mundial, ¿qué significó para ti?
CV: Fue un antes y un después. Veníamos de entrenar con muchas limitaciones, pero con una convicción enorme. Esa medalla me hizo entender que no estábamos tan lejos de las potencias. También fue un mensaje a los más jóvenes: se podía lograr.

Ciclo olímpico: dos oros regionales y una plata continental
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe fueron terreno fértil para el venezolano. Se coronó campeón en Cartagena 2006 (–78 kg) y repitió en Mayagüez 2010 (–80 kg), ratificando su dominio en la región. Un año después, en Guadalajara 2011, subió al segundo escalón del podio panamericano con una plata que lo consolidó como uno de los mejores welter del continente.
MT. ¿Qué huella dejaron en ti tus dos oros en Juegos Centroamericanos y del Caribe?
– Más allá del podio, me dieron la confianza para creer que podía sostenerme en la élite. En Cartagena 2006 confirmé mi estilo y en Mayagüez 2010, ya con más madurez, supe que estaba listo para enfrentar a cualquiera.
Beijing 2008: la batalla olímpica
Clasificado en el Preolímpico Panamericano de Cali, Vásquez se plantó en los Juegos de Beijing 2008. Debutó con victoria sobre el gabonés Lionel Baguissi y cayó en cuartos ante el británico Aaron Cook en un duelo táctico, finalizando noveno. Aquella experiencia lo afinó para el ciclo que culminaría con su plata en Guadalajara.
MT: Estuviste en Beijing 2008, una experiencia única. ¿Cómo recuerdas ese momento?
– Fue un sueño cumplido. No logré la medalla, pero entrar a ese tatami olímpico, ver la bandera de Venezuela y sentir que representabas a millones… eso no tiene precio. Aprendí mucho, sobre todo a manejar la presión.
Últimos combates con la Vinotinto del tatami

Tras su pico 2010–2011, mantuvo presencia internacional y cerró su etapa con la selección con un bronce en los Juegos Bolivarianos de Trujillo 2013. Luego, pasó a roles técnicos, buscando transferir al relevo esa mezcla de lectura de distancia, paciencia y agresividad que definió su estilo.

El reconocimiento mayor: Salón de la Fama (Zagreb, 2015)
La carrera completa —desde los oros regionales hasta el podio mundial— tuvo epílogo de gala: el 25 de septiembre de 2015, en Zagreb, Croacia, fue exaltado al Salón de la Fama del Taekwondo Mundial, una distinción reservada para trayectorias excepcionales. Para Venezuela, fue un símbolo de continuidad en la élite internacional.
En 2015 fuiste exaltado al Salón de la Fama del Taekwondo en Croacia. ¿Cómo recibiste esa noticia?
MT: Fue muy emotivo. Para un atleta de un país como el nuestro, ser reconocido a nivel mundial es un honor inmenso. Yo lo asumí no como un premio personal, sino como un reconocimiento a todo el taekwondo venezolano.
MT: ¿Qué mensaje le dejas hoy a las nuevas generaciones?
– Que no se pongan límites. La disciplina, el respeto y la pasión por el taekwondo pueden abrirles puertas en cualquier parte del mundo. Mi mayor victoria no fue una medalla, fue demostrar que Venezuela podía soñar en grande en este deporte.

Palmarés esencial
- Mundial: Bronce, Madrid 2005 (–72 kg).
- Juegos Centroamericanos y del Caribe: Oro, Cartagena 2006 (–78 kg); Oro, Mayagüez 2010 (–80 kg).
- Juegos Panamericanos: Plata, Guadalajara 2011 (–80 kg).
- Juegos Bolivarianos: 2005 Bolivarian Games Armenia Pereira – Colombia. (Light): GOLD MEDAL 2009 Bolivarian Games Sucre – Bolivia. (Welter): GOLD MEDAL, bronze Trujillo 2013.
- Juegos Olímpicos: Beijing 2008, 9.º (–80 kg).
- Salón de la Fama del Taekwondo: Exaltado en Zagreb, 2015.
Técnica y legado

- Gestión de la distancia: Su estatura le permitía dominar la media-larga, habilitando dobles y bandal chagui al tronco con lectura fina de los tiempos.
- Paciencia agresiva: No era un “sprinter” de puntos; cazaba, obligando al rival a cometer el primer error, y castigaba en transición.
- Versatilidad ponderada: El salto de –72/–78 a –80 kg sin perder eficacia competitiva habla de un atleta que supo adaptar fuerza, desplazamiento y timing a nuevas demandas físicas.
En la memoria del taekwondo venezolano, Vásquez dejó algo más que medallas: un guion competitivo para welters largos y tácticos. Su tránsito de atleta a entrenador —y su exaltación internacional— convierten su historia en un mapa de ruta para nuevas generaciones.

Escalera del éxito
El camino de Carlos Vásquez Carvajal sintetiza una época del taekwondo venezolano: disciplina, talento, rigidez competitiva y ambición sostenida. Desde Madrid 2005 hasta Zagreb 2015, su carrera fue un hilo continuo de resultados y ejemplo. Hoy, su nombre en el Salón de la Fama no es un punto final, sino una puerta abierta para que nuevas camadas se atrevan a soñar —y a trabajar— a la altura de El Tiburón.
Carlos Hernández