Para la época finales de los 80, las artes marciales estaban en gran auge por las peliculas de Bruce Lee, teniendo un alto porcentaje de practicantes hombres, ya que se relacionaba con una actividad para el sexo masculino.

Sin embargo, una jovencita delgada y de baja estatura, cambiaría por siempre ese estereotipo. Monica Torres, de la Ciudad de México, se convertiría en una habitual ganadora de medallas para México en Taekwondo, que incluyó dos sendas platas mundiales (Barcelona 1987-Seul 1989) en la categoría -43 kg.

En esa carrera deportiva agregó el oro panamericano en (Lima 1988) que junto al sub campeonato del mundo 1987, le dio el boleto por invitación a los Juegos Olímpicos de Seul, donde el Taekwondo fue deporte de demostración.

En esa época, la estudiante de la UNAM, tendría que hacer numerosos sacrificios personales y familiares, para estrenar la presencia de una mujer en unos Juegos Olímpicos, junto a otros grandes como, Enrique Torroella y Manuel Jurado.

Segunda oportunidad olímpica

La plata mundial de Seul 1989, sumó para que Torres fuera nuevamente invitada a participar en los Juegos de Barcelona 1992, evento donde alcanzó llegar al bronce. Allí México se anotaría otras medallas, destacando, el oro de William de Jesús Córdoba y el bronce de Dolores Knoll.

De esta manera, Torres concluiría ser una de las mujeres más destacadas del deporte mexicano, que junto a las competidoras, Dolores Knoll, Patricia Mariscal, Monica Del Real, Carmen Morales, entre otras, abrieron el camino a los reinados de Iridia Salazar (Bronce Atenas 2004) y a la triple medallista olimpica, Maria Espinoza (Beijing 2008, Londres 2012, Rio 2016).

Y aunque las medallas olímpicas de Seúl 88 y Barcelona 92, no son contabilizadas en el registro oficial, estos eventos pudieron reunir a los mejores exponentes, y el torneo se presentó con la misma algarabía y protocolo que un deporte oficial.

En su momento, la prensa supo reconocer la gesta deportiva de Monica Torres, e incluso recibió el Premio Nacional del Deporte. Estos galardones vinieron acompañados de éxitos en términos academicos, donde incluso logró un doctorado.

Torres vivió un Taekwondo rudo, sin mucho apoyo gubernamental, donde las protecciones para combate, apenas alcanzaban a salvaguardar la humanidad de los atletas, incluso, muchos torneos se fijaron en tabloncillo, sin embargo, esta dama logró cumplir metas que quedaran grabadas en los libros de historia del Taekwondo mexicano y latinoamericano.

Carlos Hernández