La atleta serbia Nadica Božanić, campeona mundial sénior y juvenil, atraviesa una etapa decisiva de su carrera. Bajo la dirección de Dragan Jović, Božanić busca convertir su experiencia, continuidad competitiva y posición en el ranking olímpico en la clasificación para sus primeros Juegos Olímpicos absolutos bajo el programa olímpico de Serbia.
A sus 25 años, Nadica Božanić ya conoce el peso de competir y ganar en los grandes escenarios. Campeona mundial juvenil, medallista de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud y campeona mundial sénior, la atleta serbia posee un palmarés reservado para muy pocas deportistas.

Sin embargo, todavía existe una meta que le falta alcanzar: competir en unos Juegos Olímpicos absolutos. Los Ángeles 2028 se presenta como una nueva oportunidad y, posiblemente, como el desafío más importante de su carrera.
Nacida en Belgrado el 13 de marzo de 2001, Božanić mide 1,79 metros y compite principalmente en la división mundial de –73 kg. Para el ciclo olímpico debe proyectar sus resultados hacia +67 kg, la categoría que forma parte del programa de los Juegos.
Una campeona desde las categorías juveniles
Božanić comenzó a demostrar su potencial internacional en 2018. Ese año conquistó el Campeonato Mundial Juvenil de Hammamet en –63 kg, después de superar cinco combates, y posteriormente obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires. Su actuación confirmó que Serbia tenía otra deportista con capacidad para llegar a la élite mundial.
Un año más tarde consiguió la medalla de plata en el Campeonato Europeo de Categorías Olímpicas de Dublín 2019, entonces en –67 kg. Aquellos resultados mostraban una atleta capaz de competir tanto en divisiones convencionales como olímpicas, una adaptación que vuelve a ser fundamental en su camino actual.

Guadalajara 2022: el día que alcanzó la cima
El momento más importante de su trayectoria llegó en el Campeonato Mundial de Guadalajara 2022. Božanić disputó cinco combates para proclamarse campeona mundial de –73 kg. En su recorrido derrotó a Sude Yaren Uzunçavdar, Madelynn Gorman-Shore, Cansel Deniz y Rebecca McGowan. En la final dominó en dos rounds a la reconocida surcoreana Dabin Lee, medallista olímpica y una de las principales figuras de las categorías pesadas.

No fue una victoria aislada. La serbia superó durante una misma jornada a rivales de Turquía, Estados Unidos, Kazajistán, Gran Bretaña y Corea, demostrando capacidad para interpretar estilos diferentes y aplicar ajustes tácticos entre cada combate, ganando a potencias mundiales.
Después del título, Božanić destacó públicamente la influencia de Dragan Jović. Explicó que había cumplido la estrategia establecida por su entrenador y que ambos afrontaron cada enfrentamiento como si fuese el primero.

La escuela de Galeb
El crecimiento en la categoría Senior de Božanić está estrechamente relacionado con el Taekwondo Club Galeb y con la metodología de Dragan Jović, uno de los entrenadores más exitosos de la historia reciente del taekwondo mundial.
Galeb no funciona solamente como un club de competición. Se ha convertido en un centro de alto rendimiento en el que conviven campeones mundiales, medallistas olímpicos, jóvenes talentos y atletas internacionales. La intensidad de las sesiones, la repetición táctica, la preparación física y el análisis permanente de los combates forman parte del trabajo cotidiano.

Dentro de ese sistema, Božanić inspirada por las cuatro medallas olímpicas del Club, conseguidas por Milica Mandic y Tijana Bogdanović ha desarrollado una forma de competir basada en su alcance, lectura de la distancia y disciplina estratégica. Su relación con Jović, representa uno de los pilares de su carrera.
El título mundial de 2022 confirmó la eficacia de esa asociación, pero el proyecto no terminó en Guadalajara. El reto ahora consiste en trasladar su rendimiento de –73 kg a la categoría olímpica de +67 kg, donde se encuentran atletas de distintas características físicas: competidoras provenientes de –73 kg y rivales naturales de +73 kg.

Entre Guadalajara y Los Ángeles
Después de convertirse en campeona mundial, Božanić continuó acumulando resultados importantes. En 2023 consiguió el oro en el Austrian Open y la medalla de plata en los Juegos Europeos de Cracovia-Malopolska, donde llegó a la final de –73 kg.
No logró, sin embargo, trasladar ese impulso hasta los Juegos Olímpicos de París 2024. La ausencia en París convirtió el comienzo del nuevo ciclo en una etapa de reconstrucción deportiva. Božanić debía recuperar posiciones, competir con regularidad y volver a probarse frente a las principales figuras internacionales.

Durante 2025 consiguió podios en el Slovenia Open, Bulgaria Open, Serbia Open, Campeonato Europeo de Clubes, Tallinn Open, President’s Cup de Europa y German Open. También ganó el Greece Open y los Multi European Games.
Su resultado más relevante en categoría olímpica fue la medalla de plata en el Grand Prix Challenge de Charlotte 2025. Allí derrotó consecutivamente a Alexia Naomi Ramírez, Zhou Zeqi, Sude Yaren Uzunçavdar y Solène Avoulette antes de caer en una final de tres rounds frente a la china Wenzhe Mu.
Una temporada 2026 de crecimiento
La actividad de Božanić durante 2026 confirma una estrategia de continuidad. Obtuvo plata en el Slovenia Open, Skopje Open y Spanish Open, además del oro en el Bosnia and Herzegovina Open.
En el Campeonato Europeo sénior de Múnich alcanzó los cuartos de final. Posteriormente, en el Grand Prix de Roma, ya en la división olímpica de +67 kg, venció a Dagmara Haremza y avanzó hasta los cuartos de final, donde fue superada por Kimi Ossin.
Al corte de agosto de 2026, Božanić ocupa el octavo lugar del ranking olímpico de +67 kg con 32,96 puntos. Se encuentra, por tanto, dentro del grupo de atletas que comienzan a tomar posiciones en la carrera hacia Los Ángeles, aunque todavía queda un calendario amplio y altamente exigente.

La clasificación olímpica no está asegurada. Cada participación en Grand Prix, campeonatos continentales, mundiales y eventos puntuables tendrá incidencia en un escenario donde compiten campeonas mundiales, medallistas olímpicas y nuevas figuras.
La experiencia como principal fortaleza
Božanić llegará al tramo decisivo del ciclo olímpico en plena madurez deportiva. Posee experiencia en finales mundiales, combates de Grand Prix y enfrentamientos ante prácticamente todas las principales rivales de su división. Además posee un completo arsenal de técnicas, lo que la convierte en una atleta con recursos capaces de ganar el torneo más exigente en el ámbito global.
También conoce la otra cara del alto rendimiento: las lesiones, los descensos en el ranking, las derrotas inesperadas y la dificultad de transformar un título mundial en una clasificación olímpica.

Los Ángeles 2028 representa mucho más que otra competencia. Sería su debut en unos Juegos Olímpicos absolutos, diez años después de aquella plata conquistada en Buenos Aires 2018.
Desde el Club Galeb, bajo la guía de Dragan Jović y su staff de entrenadores, preparador físico, Nadica Božanić continúa trabajando para cerrar ese círculo. Ya fue campeona del mundo. Ahora persigue el escenario que todavía falta en su extraordinaria trayectoria.

Conoce a fondo a esta campeona
Desde nuestra participación reciente en los Campamentos de verano de Galeb, y al ver el excelente desempeño de Bozanic durante los entrenamientos, decidimos realizar una entrevista para Mundotaekwondo.com
Nadica, el público te conoce como campeona mundial, pero ¿cómo te describirías fuera del área de competición? ¿Quién es Nadica Božanić cuando no lleva puesto el dobok?
Es una pregunta muy profunda. Realmente creo que la mayoría de las personas tienden a definirse a través de su profesión y se presentan de esa manera. Para los atletas es todavía más difícil separar ambas cosas, considerando que la mayoría de nosotros estamos vinculados al deporte desde la infancia y, naturalmente, vemos nuestra identidad a través de esa perspectiva.
Sinceramente, no tengo una respuesta particularmente extraordinaria. Fuera del gimnasio soy una persona completamente normal, y estoy orgullosa de ello.
Tengo una licenciatura en Análisis de Protección Ambiental y actualmente estoy cursando una maestría en Ingeniería de Protección Ambiental, aunque no estoy completamente segura de verme trabajando profesionalmente en ese campo. Siento un gran amor por la naturaleza y por la vida en general, pero no me atrae especialmente la investigación científica.

Me gusta caminar, leer y mi pasatiempo favorito es cocinar. Realmente disfruto preparando comida para las personas que quiero y siempre agradezco un cumplido. Hago excelentes muffins de chocolate, lasaña y un pastel tradicional de los Balcanes llamado gibanica.
Aparte de entrenar, recuperarme y preparar comidas, sinceramente no tengo demasiado tiempo libre.
Siempre que tengo energía, disfruto reunirme a tomar un café con las personas que quiero. Me encantan las rutinas y estas hacen de mí una persona muy disciplinada. Intento mantener mi vida organizada, lo cual requiere muchísimo tiempo y esfuerzo.
Me describiría como una persona alegre, sociable, organizada, dedicada y empática.
MT. ¿Cómo es un día normal en tu vida cuando no estás compitiendo? ¿Cómo divides tu tiempo entre entrenamiento, recuperación y vida personal?
Un día típico de mi vida fuera de la competición sigue estando muy centrado en el entrenamiento, la recuperación y la preparación. Durante el verano, normalmente me despierto alrededor de las 7:00 de la mañana, desayuno, tomo café, preparo las comidas y meriendas que necesitaré durante el día y después voy a mi primera sesión de entrenamiento.
Normalmente tengo entrenamiento de fuerza y acondicionamiento físico de 10:00 a 11:30 de la mañana, seguido del almuerzo y un poco de tiempo en casa antes de volver a salir para el entrenamiento de taekwondo, que habitualmente se realiza de 4:00 a 6:00 de la tarde. Cuando regreso a casa, normalmente toca cenar, recuperarme y preparar todo para el día siguiente. Intento estar en la cama alrededor de las 10:00 de la noche y dormirme aproximadamente a las 11:00.
Una parte muy importante de mi día también es toda esa preparación que la gente no necesariamente ve. Como paso bastante tiempo desplazándome entre los entrenamientos, tengo que planificar mis comidas con anticipación para poder cumplir con mis necesidades nutricionales y recuperarme adecuadamente.
Incluso los días en los que no entreno, normalmente hay que hacer la compra, preparar comida, lavar el equipo deportivo y todas esas pequeñas cosas que forman parte de la vida de una atleta profesional. Así que, aunque pueda parecer que tengo tiempo libre entre las sesiones de entrenamiento, en realidad hay mucho trabajo detrás para hacer posible el siguiente día de entrenamiento.
Así es aproximadamente mi rutina durante el verano. Durante el resto del año se vuelve todavía más exigente porque también tengo obligaciones universitarias y viajes frecuentes para competir. Equilibrar el deporte, los estudios, la recuperación y la vida personal requiere mucha organización y disciplina.
En esta etapa de mi vida, mi vida personal está naturalmente adaptada a mi carrera deportiva. Las personas más cercanas a mí lo entienden y lo respetan, por lo que nunca siento que tenga que elegir entre ellas y mi deporte.
Todavía encuentro tiempo para tomar un café con alguien a quien quiero, ir a la peluquería, hacer algunas compras o simplemente disfrutar de una noche tranquila en casa. Esos pequeños momentos son importantes para mí porque me ayudan a sentirme yo misma más allá de ser una atleta.
MT. El deporte de élite exige sacrificios considerables. ¿Qué ha sido lo más difícil que has tenido que posponer o abandonar para dedicarte profesionalmente al taekwondo?

Al observar mi horario diario se puede ver que no queda demasiado tiempo para otras actividades, así que sí, el sacrificio es significativo. Sin duda he sacrificado muchas cosas a lo largo del camino, incluidas algunas de las que probablemente todavía ni siquiera soy plenamente consciente.

Creo que lo más importante que sacrifiqué fue mi infancia. Pero, sinceramente, no me arrepiento. Simplemente fue mi camino y mi elección, y gracias a aquella versión más joven de mí misma estoy donde estoy hoy. Durante mi adolescencia me permití experimentar diferentes cosas, pero siempre terminaba regresando al gimnasio y al taekwondo.
Es algo que realmente disfruto y algo que volvería a elegir una y otra vez. Me di cuenta de que algunos de los sacrificios que hago son cosas que otras personas no querrían o no serían capaces de hacer, pero para mí entrenar y estar en el gimnasio siempre resultó más atractivo que cualquier otra actividad.
Supongo que eso es algo muy individual. Fue interesante llegar a esa conclusión porque, cuando llegan los momentos difíciles, tienes que recordarte que, en última instancia, esta es tu propia elección.
Otro gran sacrificio, por supuesto, es nuestro cuerpo. Provengo de una familia económicamente inestable y durante mi primera década en el deporte no tuve acceso a masajes terapéuticos, nutricionistas, suplementos ni fisioterapia.
El cuerpo recuerda absolutamente todo. Por mucho que trate ahora de compensar aquellas carencias, hay cosas que simplemente ya no se pueden revertir. Mi cuerpo ha soportado muchísimo y hoy me lesiono con mucha más facilidad.
MT.Cuando necesitas desconectarte de la presión de la competición, ¿qué te gusta hacer? ¿Qué tipo de música, películas, viajes o momentos sencillos te ayudan a recuperar el equilibrio?
Lo que más disfruto es pasar tiempo con mi familia, especialmente con mi pareja. Un ambiente cálido en casa y una vida cotidiana tranquila realmente me ayudan a relajarme. Si existe un lugar donde el tiempo puede ir más despacio, es en casa junto a las personas más cercanas a mí.
También siempre elijo caminar, ya sea por la ciudad o en la naturaleza.
La música es una parte esencial de mi día, especialmente porque paso mucho tiempo en el coche. Mi lista de reproducción cambia muchísimo dependiendo de mi estado de ánimo. En cuanto a películas, mi favorita de todos los tiempos es Avatar. Me sé la primera película casi de memoria. Me emociona profundamente cada vez que la veo.
La historia retrata el comportamiento egoísta de la humanidad y su disposición a destruirlo todo, incluso la propia vida, en busca de beneficios. Al mismo tiempo, destaca a quienes son capaces de ver más allá de sus intereses inmediatos, y me encanta que, al final, el bien triunfe sobre el mal.
MT. ¿Qué importancia han tenido tu familia y las personas más cercanas a ti durante tus mayores éxitos, pero especialmente durante las lesiones, derrotas y periodos de incertidumbre?
Cuando llega el éxito, siempre hay muchas personas dispuestas a felicitarte y darte una palmada en la espalda. También agradezco esa atención y ese apoyo. Sin embargo, cuando estaba enfrentando una lesión, una cirugía y todo el proceso de recuperación, mi pareja y
su familia fueron realmente las personas que estuvieron más cerca de mí.

Antes del ciclo anterior de clasificación olímpica sufrí una rotura del ligamento cruzado anterior y pasó casi un año antes de que pudiera volver a competir. Los seres humanos no estamos hechos para atravesar la vida solos, y siempre le agradezco a Dios haber encontrado personas dispuestas a permanecer a mi lado tanto en los buenos momentos como en los difíciles.
MT Fuiste campeona mundial juvenil, ganaste la plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud y posteriormente te convertiste en campeona mundial sénior. Cuando miras hacia atrás y recuerdas tu camino desde Hammamet y Buenos Aires en 2018, ¿qué cambios reconoces tanto en la atleta como en la mujer que eres hoy?
Definitivamente, madurez.
Había estado consiguiendo resultados desde mi etapa cadete. En aquel momento, cuando eres una atleta joven, te sientes imparable. Tienes una fe y una esperanza inquebrantables y piensas que todo está sucediendo de forma natural, casi por sí solo.
Solo ahora, con más experiencia, soy realmente capaz de valorarlo todo: a mí misma, a mi equipo y todo el recorrido. Para mí, el deporte ha sido un camino de desarrollo personal. Me ha convertido en la persona que soy hoy y espero que continúe moldeándome durante los próximos años.
MT. Guadalajara 2022 marcó un punto de inflexión en tu carrera. Ganaste cinco combates contra rivales con estilos muy diferentes para convertirte en campeona mundial. ¿Cuál es tu recuerdo más vívido de aquel día y cómo cambió tu vida después de ganar el título?
Todavía se me pone la piel de gallina cada vez que pienso en aquel día. En muchos sentidos, fue la última vez que competí con aquella verdadera fe e inocencia de juventud.
Recuerdo que fue un día increíblemente emotivo e increíblemente difícil. Aunque siempre había soñado con convertirme en campeona mundial y pasé todo ese día intentando mantener una actitud positiva, estaba lejos de estar convencida de que realmente pudiera conseguirlo.

Galeb puede confirmar que lloré antes de prácticamente cada combate. Llevaba un enorme peso sobre mis hombros hasta el momento exacto en el que gané la final. Podría pasar horas describiendo todas las emociones y turbulencias que condujeron hasta aquel momento.
Un año antes de aquel Campeonato Mundial tuve que tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida y cambiarme a otro club, Galeb, donde sigo entrenando actualmente.
Fue un periodo extremadamente difícil para mí. Antes de aquel punto de inflexión incluso estaba considerando abandonar completamente el deporte. Después vino el cambio de categoría de peso, tener que demostrar mi nivel nuevamente y muchos otros desafíos.
Nunca imaginé que realmente terminaría de pie en aquel podio sosteniendo la medalla de oro. Mi vida no cambió drásticamente después, pero mi relación con el entrenamiento y la competición sí cambió.
Tenía mucho miedo. Me preguntaba cómo me vería ahora la gente, si realmente merecía el título, si había ocurrido por casualidad y si a partir de ese momento tendría que estar constantemente a la altura de las expectativas de todos.

Esas dudas permanecieron conmigo hasta hace muy poco. Sin embargo, sin aquella experiencia no habría habido crecimiento. Junto con mi equipo conseguí desarrollarme no solamente físicamente, sino también mentalmente. Cambié la manera en la que me veo a mí misma, mi carrera y mis objetivos.
Hoy tengo una comprensión mucho más profunda de todo lo que existe detrás del éxito, tanto del éxito pasado como del futuro. Es el resultado del trabajo serio, la disciplina, los sacrificios y los esfuerzos no solamente míos, sino también de mi equipo y de las personas que quiero.
Ahora realmente creo que puedo conseguir grandes cosas. Ya no me limito simplemente a esperar el éxito: estoy trabajando activamente para hacerlo realidad.
MT. Convertirse en campeona mundial también trae consigo mayores expectativas. ¿Sentiste que la presión alrededor de cada competición cambió después de Guadalajara? ¿Cómo has aprendido a convivir con esa responsabilidad?
Por supuesto. Ya hablé un poco de esto en la respuesta anterior, pero hoy considero la presión como un privilegio.
Comprendo que viene acompañada de una mayor responsabilidad, pero prefiero muchísimo más ser una atleta que representa a su país y de quien la gente espera una medalla —o incluso una medalla de oro— que ser una atleta de quien no se espera nada.
Al mismo tiempo, siempre espero lo máximo de mí misma. Quiero que mi rendimiento esté en el nivel más alto posible, mientras que intento no dejar que los factores que están fuera de mi control representen una carga para mí.

MT. Has trabajado bajo la dirección de Dragan Jović en estos últimos años. ¿Cómo ha evolucionado vuestra relación y qué habéis aprendido el uno del otro a lo largo de ese camino?
Galeb y yo llevamos cinco años trabajando juntos. Desde el principio construimos una relación basada en la honestidad y la claridad. Tengo una gran confianza en su trabajo y me he comprometido plenamente con él y con todo el cuerpo técnico. Mi trabajo consiste “simplemente” en entrenar y cuidar mi recuperación.
Creo que compartimos una energía similar y una gran ética de trabajo. Lo que he aprendido de él, por encima de todo, es que el esfuerzo, el trabajo duro y la disciplina siempre terminan dando resultados a largo plazo.
También me ha enseñado que cuando realmente amas lo que haces siempre puedes encontrar energía en lo que parece ser una fuente inagotable.
MT. Galeb reúne regularmente a campeones olímpicos, campeones mundiales, talentos emergentes y selecciones nacionales de numerosos países. ¿Cómo influye entrenar en un entorno tan competitivo en tu desarrollo y qué valores de Galeb se han convertido en parte de tu identidad?

El entorno que nos rodea tiene una enorme influencia sobre todas las personas, especialmente sobre los atletas jóvenes. Para mí, este club es como una segunda casa. Paso allí la mayor parte de mi tiempo y es un honor compartir el gimnasio y gran parte de mi día con personas tan exitosas y con tantos logros.
Incluso cuando llego agotada y sin motivación, es imposible sentarte en una esquina a sentir lástima por ti misma cuando estás rodeada de un equipo y un cuerpo técnico de ese nivel.

Ha habido muchos momentos así, especialmente durante los periodos difíciles. La energía dentro del club y el apoyo del equipo te impulsan constantemente a alcanzar tu potencial, incluso aquellos días en los que sientes que apenas puedes levantarte de la cama.
Al mismo tiempo, intento ser una fuente de apoyo para mis compañeros cuando ellos están atravesando dificultades. Poder ayudar a otros de esa manera es algo que me produce una enorme satisfacción.
Los valores que se han convertido en parte de quien soy son la perseverancia, la disciplina y la capacidad de encontrar fuerzas en los momentos difíciles a través de la pasión genuina que siento por este deporte.
MT.¿Qué aspectos técnicos, tácticos, físicos y mentales estás fortaleciendo actualmente para alcanzar tu mejor nivel en la división olímpica de +67 kg?
En cuanto a la táctica, dejo eso en manos de Dragan Jović “Galeb”; la fuerza y el acondicionamiento físico están en manos de Nebojša Šakić, y mi preparación mental está dirigida por Marija Pavlović Srećkov.
En este momento, el área en la que estamos concentrándonos principalmente es la fortaleza mental. El entrenamiento y la disciplina se han convertido en mi entorno natural, pero todas las mejoras que he conseguido no pueden manifestarse completamente hasta que logre superar determinadas barreras dentro de mi desarrollo psicológico.

Al máximo nivel de competición, creo que la fortaleza mental es lo que marca la mayor diferencia.
Físicamente todos estamos extremadamente bien preparados. La perfección no existe y siempre hay espacio para mejorar, pero cuando tu mente es fuerte y la confianza en ti misma es inquebrantable, es entonces cuando llegan los resultados más importantes.
MT. Tu categoría habitual en los Campeonatos Mundiales es –73 kg, mientras que el camino hacia Los Ángeles requiere competir en la división olímpica de +67 kg. ¿Qué ajustes físicos y tácticos exige esa transición y cómo cambia tu enfoque cuando enfrentas a rivales naturalmente más pesadas?
La transición desde la categoría de –67 kg hacia la división olímpica de +67 kg fue realmente muy difícil para mí. Cuando hicimos inicialmente el cambio, sinceramente no creía que pudiera sentirme fuerte dentro de esa categoría.
Sin embargo, confiaba muchísimo en la visión de GaleB debido a todos los éxitos que había conseguido anteriormente. Fue un largo camino hasta que finalmente comencé a sentirme poderosa y cómoda compitiendo en este peso.
El estilo de combate es completamente diferente y también lo son las atletas. Te enfrentas desde competidoras altas y de gran alcance hasta rivales extremadamente explosivas y físicamente muy fuertes.
Desarrollamos un enfoque táctico específico para cada atleta, pero personalmente tuve que trabajar muchísimo en mi desplazamiento, los bloqueos fuertes con las piernas y mi fuerza física general.
Ahora que hemos mejorado esas áreas, finalmente siento que soy capaz de conseguir resultados realmente importantes dentro de esta división.
MT. Tu camino hacia París 2024 finalmente no terminó con la clasificación olímpica. ¿Cómo procesaste personalmente aquella experiencia y qué cambios decidiste realizar antes de iniciar el ciclo hacia Los Ángeles?
Fue un periodo increíblemente intenso dentro de mi desarrollo. Estoy muy agradecida por haber vivido todo aquello: desde los momentos en los que consideré abandonar el deporte, pasando por la difícil decisión de cambiar de club, la transición hacia una nueva categoría de peso, ganar el Campeonato Mundial, tener mi primera oportunidad real de clasificar a los Juegos Olímpicos y, finalmente, sufrir una lesión que requirió cirugía y terminó con mis posibilidades de clasificación.

Fue una experiencia de un valor incalculable y estoy segura de que era necesaria para mi crecimiento personal. En aquel momento fue extremadamente difícil. Hubo decepción, incertidumbre, expectación y una enorme lucha emocional.
Pero salí de aquel periodo con objetivos claros, una mayor conciencia de mi propia fortaleza y, por primera vez en mi vida, una confianza incuestionable en mí misma.
MT. A lo largo de 2025 y 2026 has mantenido un calendario internacional muy exigente. ¿Cómo equilibras la necesidad de competir y sumar puntos para el ranking con la recuperación física, la prevención de lesiones y el cuidado de tu salud mental?
Es muy difícil, pero creo que todos los atletas se enfrentan al mismo desafío. Todo nuestro cuerpo técnico trabaja intensamente para estructurar el proceso de entrenamiento de una manera que nos permita maximizar nuestra preparación para las competiciones y, al mismo tiempo, dejar suficiente espacio para la recuperación.

Lo que más me ha ayudado durante este periodo ha sido una nutrición adecuada, la suplementación —gracias a Monika Varga Guariento— y un sueño de calidad.
Lo que más me desgasta emocional y mentalmente son las pequeñas lesiones que me impiden rendir al máximo durante los entrenamientos. Por eso intento convertir la recuperación en una prioridad y no esperar hasta que un pequeño problema se convierta en algo crónico. En lugar de eso, hago todo lo posible por atenderlo desde el principio.
MT. Actualmente te encuentras entre las principales atletas del ranking olímpico. ¿Sientes que estás entrando en una etapa decisiva de tu carrera y cómo manejas la presión de saber que cada resultado puede influir en la clasificación?
Por muy importante e incierto que pueda parecer todo en estos momentos, intento disfrutar realmente de este camino. Especialmente ahora, cuando me estoy acercando a las últimas etapas de mi carrera deportiva, me descubro apreciando muchísimo más cada momento sobre el tatami y dentro del gimnasio.
En cuanto a la presión, es muy difícil no pensar negativamente cuando queda tan poco tiempo y cada punto cuenta. Pero gracias a mis experiencias anteriores he aprendido que el miedo puede generar tensión y rigidez, y eso solamente puede aumentar el riesgo de lesiones.
Así que intento concentrarme en la siguiente tarea, independientemente de si las cosas salen según lo previsto o no. No tenemos demasiado tiempo ni espacio para quedarnos pensando en lo que ya ocurrió. Tenemos que aprovechar cada nueva oportunidad.
MT. Diez años después de subir al podio en los Juegos Olímpicos de la Juventud, ¿qué significaría para ti entrar al área de competición en Los Ángeles 2028, representar a Serbia y finalmente disputar tus primeros Juegos Olímpicos sénior?
Sinceramente, nunca lo he pensado con demasiado detalle. Por supuesto, sería el cumplimiento de un sueño y, de alguna manera, una hermosa culminación de todo lo que ha ocurrido anteriormente.
Desde que viví mi primera Villa Olímpica —con atletas de todo el mundo reunidos en un mismo lugar y los mejores compitiendo contra los mejores— comprendí lo especial que representa ese logro.
Simplemente clasificarse para los Juegos Olímpicos y demostrarte a ti misma que has llegado hasta esa etapa gracias a tu propio trabajo duro, junto con el esfuerzo de tu equipo, representaría un enorme reconocimiento a todo lo invertido durante tantos años.
Como cualquier atleta, todos soñamos con estar sobre ese podio con una medalla alrededor del cuello.
MT. Más allá de las medallas y la clasificación, ¿qué legado te gustaría dejar dentro del taekwondo serbio y qué mensaje darías a los jóvenes atletas que hoy te ven como un modelo a seguir?
Cuando pienso en el legado que me gustaría dejar dentro del taekwondo serbio, siento que ya he dejado algunas huellas propias. He tenido la fortuna de formar parte de algunos momentos históricos y de contribuir a resultados que han escrito nuevas páginas en la historia del taekwondo serbio.

Al mismo tiempo, con los éxitos que ha conseguido Milica Djuričić y el nivel que ha establecido, resulta difícil que alguien pueda compararse con ella o acercarse a todo lo que ha conseguido. Sin embargo, para mí me gustaría que mi mayor impacto fuera algo que trascendiera los resultados.
Me gustaría especialmente dejar una huella en los atletas jóvenes, particularmente en aquellos que provienen de mi propio entorno y están cerca de mí. Me encantaría poder mirar hacia atrás algún día y sentir que no solamente fui un ejemplo para ellos, sino que realmente estuve presente para alguien cuando me necesitó.
Aunque el taekwondo es un deporte individual, siempre he sentido que las personas que tienes a tu alrededor son una parte enorme de tu camino. Nadie realmente recorre este camino solo. Si puedo dejar ese tipo de huella en las personas que me rodean, significaría mucho más para mí que ser simplemente recordada por mis resultados.
Legado y pensamientos

A los atletas jóvenes les diría: no olviden disfrutar del camino. Cada persona tiene su propio recorrido y no existen dos caminos iguales. Concéntrense en mejorar ustedes mismos en lugar de compararse con los demás.
Siempre habrá momentos en los que las cosas no salgan según lo previsto, pero esos momentos también forman parte del proceso para convertirse en el atleta y en la persona que están destinados a ser.
Los valores y las lecciones que aprenden a través del deporte permanecen con ustedes y se convierten en herramientas muy valiosas para la vida más allá de la competición.
Si permanecen comprometidos con su trabajo y continúan creyendo en ustedes mismos, estoy convencida de que su esfuerzo dará frutos, ya sea de la manera en que lo imaginaron o quizás de una forma que todavía no pueden comprender completamente.
Este periodo de nuestras vidas es una maravillosa introducción a todo lo que vendrá después, y es algo que recordaremos para siempre.
