Innsbruck volvió a hablar el idioma del taekwondo. El Abierto de Taekwondo de Austria 2026 organizado por la Federación de Austria, cerró su telón en la Olympiahalle con una cifra que dimensiona su peso real dentro del circuito: más de 1,000 competidores, alrededor de 1,200 participantes procedentes de más de 50 naciones y cuatro continentes, en un fin de semana que confirmó por qué el torneo se mantiene como una de las paradas europeas más exigentes del calendario.


El evento, disputado del 7 al 8 de febrero en Innsbruck, ofreció competencia escalonada por edades con cadetes y juniors en categoría E1, y seniors como cita G1 con puntos para el ranking mundial, una combinación que potenció tanto la participación masiva como el nivel deportivo en cada área de combate. En la misma línea, el ambiente fue el de una “reunión global” del deporte: atletas de todo el mundo concentrados en cada jornada para poner a prueba técnica, potencia y carácter competitivo, tal como resumieron las publicaciones que siguieron el cierre del torneo en redes.

En su balance final, Moustapha Akkouh, delegado técnico del torneo, destacó el éxito organizativo y deportivo de una edición marcada por la convocatoria y el ritmo competitivo, subrayando el valor de estos eventos abiertos para sostener el crecimiento del taekwondo en Europa y conectar a la comunidad internacional en un mismo tatami.

Con el público acompañando desde gradas y pasillos, y con el pulso permanente de un torneo que no concede respiros, el Abierto de Austria 2026 no solo entregó medallas: dejó, sobre todo, una señal de continuidad. En una época en la que el ranking y la formación competitiva se construyen fin de semana a fin de semana, Innsbruck volvió a ser ese punto de encuentro donde conviven promesas y figuras, donde el aprendizaje se mide por rondas y donde el taekwondo confirma, una vez más, que su fuerza está en la escena global que lo sostiene.


En un torneo que superó el millar de participantes y obligó a mantener múltiples áreas activas de manera simultánea, la tecnología permitió una gestión fluida de los combates, minimizando interrupciones y garantizando transparencia en la puntuación a través de KPNP, que en esta ocasión fue el sistema de puntuación del Open de Austria.

«Los sistemas electrónicos ayudan a sostener la credibilidad deportiva del evento y asegurar que cada punto reflejara con justicia la ejecución técnica en el tatami», refiere Akkouh.

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