
Cuando Katherine Alvarado entra a un dojang, no solo lo hace como entrenadora o exatleta. Su presencia impone respeto, calma y una energía casi magnética. Con más de 20 años entregada al Taekwondo, esta costarricense ha sido campeona, referente, formadora, y ahora, arquitecta del futuro del deporte que ha marcado cada paso de su vida.
Su historia está tejida con constancia, disciplina, estudio y una pasión que nunca se apaga. Una vida dedicada al alto rendimiento, pero también a la transformación humana, por eso se ha mantenido en calma con planteamientos que injustamente intentan perjudicar su nombre y gestión.

Su padre, Wilmar Alvarado, presidente de la Federación Costarricense de Taekwondo, le ha dado responsabilidades paulatinas, a medida que ha ido obteniendo la preparación y la experiencia. “Mi papá se ha entregado al Taekwondo. Ha organizado y promovido nuestro arte y deporte en Costa Rica con un gran esmero. Siempre estaré apoyándole porque sé todo el esfuerzo que ha hecho”, reflejó Alvarado.


La campeona que nunca se detuvo
En 2002, una joven de 12 años pisó por primera vez una colchoneta con uniforme blanco y cinturón amarillo. Dos décadas después, Katherine Alvarado cerraría una etapa como una de las taekwondistas más laureadas de Centroamérica. Representó a Costa Rica en más de 100 eventos internacionales, alcanzando medallas en Opens de Canadá, México, Austria, República Dominicana y otros tantos rincones del mundo.

Durante 18 años fue campeona nacional en la categoría -67 kg, y llegó a estar entre las 15 mejores del mundo según el ranking de World Taekwondo. En un deporte dominado por potencias asiáticas y americanas, ella demostró que una tica también podía brillar en el circuito global, asistiendo a varios Grand Prix por clasificación, campeonatos mundiales, así como hizo sus intentos para estar en Juegos Olímpicos.
«El deporte y mi pasión por el Taekwondo, me ha dado experiencias de vida que me han enseñado y continúan forjando mi carácter. No todo son medallas y competiciones, el taekwondo es aprender a vivir de forma disciplinada, justa y dando lo mejor de uno mismo siempre ante cualquier situación sin importar la que sea», sostiene.
Pero incluso cuando parecía que ya lo había dado todo como competidora, sorprendió en 2022 volviendo a coronarse como campeona nacional en Poomsae U40, demostrando que su esencia guerrera permanece intacta.

Forjadora de talentos
Su transición al rol de entrenadora fue natural, casi inevitable. Desde la dirección técnica de su academia Myeong-Ui, Katherine ha formado una nueva generación de atletas con un sello inconfundible: técnica limpia, mentalidad fuerte y una ética a prueba de todo.
Como entrenadora nacional, ha dirigido selecciones infantiles, cadetes, juveniles y élite. En cada categoría, sus atletas han dejado huella: medallas en el PanAm Series, un podio en el Campeonato Mundial Juvenil en Corea del Sur, y títulos nacionales en cada edición de los Juegos Deportivos Nacionales.
Este 2024, fue nombrada Entrenadora Jefe de Selecciones Nacionales, un reconocimiento a su liderazgo y visión a largo plazo, ganado a fuerza de experiencia. “No basta con enseñar a patear. Hay que enseñar a pensar, a cuidar el cuerpo, a competir con inteligencia. A ser mejores personas”, dice sin titubear.
Una voz que trasciende el tatami
Katherine quien habla perfectamente ingles, no solo dirige desde el borde del área de combate. También influye desde las salas de decisiones. Ha sido miembro activa de las comisiones de atletas y de la mujer de instituciones internacionales y de la Federación Costarricense. Actualmente lucha por lograr reivindicaciones sobre asuntos que no son su responsabilidad, pero que confía plenamente que la ley y el derecho le permitirá recuperar espacios.
Su visión ha sido trabajar por una representación más justa, por oportunidades reales para las mujeres en el deporte, y por una cultura de respeto y crecimiento integral. También imparte cursos oficiales de formación de entrenadores y participa como parte del equipo nacional, fortaleciendo el conocimiento técnico en su país.
Formación: una disciplina que nunca termina
Más allá de su cinturón negro, Katherine ha acumulado títulos académicos con el mismo rigor que medallas. Estudia la Licenciatura en Nutrición y cursa un Máster en Nutrición Deportiva, convencida de que el rendimiento se construye también desde la ciencia.
Suma a esto certificaciones en psicología deportiva, liderazgo, preparación física, primeros auxilios, y gestión de academias deportivas, así como participación en los Diplomados de Mundotaekwondo.com. Su enfoque integral se refleja en cada clase que imparte y en cada decisión que toma, siempre bajo un perfil profesional. “La clave es no dejar de aprender nunca. Porque solo quien se sigue formando, puede formar a otros”, comenta.
Un legado en marcha
En Costa Rica, pocas figuras deportivas femeninas han logrado tanto dentro y fuera del área de competencia como Katherine Alvarado. Su historia es ejemplo de que el deporte no solo forma campeones, sino líderes. Su legado se escribe con medallas, sí, pero sobre todo con valores, visión y una profunda vocación de servicio. Ha entrenado con grandes técnicos durante su carrera, destacando los españoles, Juan Antonio Ramos, su esposa, Brigitte Yague, así como Russel Gale (USA) es un profesor inspirador.
Cuando se le pregunta si ha pensado en retirarse del deporte algún día, sonríe y responde: “No se puede dejar lo que uno es. Y yo soy Taekwondo.”
Highlights de su carrera

- Más de 100 competencias internacionales representando a Costa Rica
- Ex #13 del ranking mundial World Taekwondo (-67 kg)
- Entrenadora Jefe de Selecciones Nacionales 2025
- Medallista en campeonatos panamericanos, mundiales juveniles y Opens G2
- Estudiante avanzada de nutrición y Máster en Nutrición Deportiva
- Cursos Nacionales e Internacionales para ser entrenadora
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