
GALICIA. En el mundo del taekwondo, donde la precisión y la pasión deben caminar de la mano, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el de Jaouad Achab. Nacido en Marruecos y nacionalizado belga, Achab es más que un campeón mundial: es un símbolo de superación, disciplina y dedicación absoluta al arte marcial que lo llevó a la cima del deporte global.
Desde hace décadas, el Club Natural Sport de Ribeira, fundado en 1996 por Juan Luis Martínez, organiza cada verano el campamento “Sueño Olímpico”, que en esta oportunidad contará una vez más con la presencia del deportista marroquí-belga, “para que brinde una experiencia de taekwondo de alto nivel”, refiere el maestro Juanlu Martínez.

El Campamento Sueño Olímpico, por donde han pasado míticas figuras del entrenamiento, reúne a centenares de jóvenes deportistas con la doble finalidad de mejorar su técnica y fomentar valores como el compañerismo, la disciplina y el esfuerzo. En este sentido, “Sueño Olímpico” proyecto consolidado en el calendario veraniego de Ribeira, combinará entrenamientos de elite, convivencia, valores olímpicos y dinamización local.
Orígenes humildes y sueños grandes
Jaouad Achab nació el 20 de agosto de 1992 en Tánger, Marruecos. Desde muy joven, el taekwondo se convirtió en un refugio y una vía de expresión. Emigró a Bélgica siendo adolescente, donde encontró no solo una nueva patria, sino también un trampolín hacia el alto rendimiento deportivo. Fue en tierras belgas donde su talento despegó y comenzó a escribir una historia sin precedentes para el taekwondo europeo.

Consagración internacional: El oro que cambió todo
Su momento de gloria llegó en el Campeonato Mundial de Taekwondo de 2015, celebrado en Chelyabinsk, Rusia. En la categoría de -63 kg, Jaouad sorprendió al mundo al proclamarse campeón mundial, convirtiéndose en el primer atleta belga. Aquella victoria marcó un antes y un después, no solo en su carrera, sino en la historia del taekwondo europeo.
Ese mismo año, también conquistó el oro en los Juegos Europeos de Bakú, consolidando su estatus como una estrella ascendente. Desde entonces, fue habitual en los podios de Grand Prix, campeonatos europeos y mundiales, siempre compitiendo con una mezcla de técnica depurada, agilidad táctica y una garra inquebrantable.
El estilo Achab: técnica, cabeza y corazón
Quienes han seguido su carrera lo describen como un competidor inteligente y audaz, que sabe leer el combate con precisión quirúrgica. Su estilo se caracteriza por una defensa sólida y contraataques explosivos, acompañado de una madurez estratégica pocas veces vista en su categoría.
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Desafíos y resiliencia
Aunque su vida gira en torno al taekwondo, Achab no se define solo por sus títulos. Estudió educación física y ha mostrado un interés constante en formar a las nuevas generaciones. En redes sociales se presenta como alguien cercano, familiar, orgulloso de sus raíces y agradecido con Bélgica, el país que le ofreció la plataforma para cumplir sus sueños. Es habitual verlo participando en actividades comunitarias y programas de motivación juvenil, donde insiste en un mensaje claro: “No importa de dónde vengas, lo que importa es hacia dónde estás dispuesto a luchar.”
La carrera de Achab no ha estado exenta de dificultades. Lesiones, derrotas duras y la presión de representar a un país en torneos de alto nivel han puesto a prueba su fortaleza mental. Sin embargo, su capacidad para reinventarse y seguir compitiendo al máximo nivel lo ha mantenido en la élite durante más de una década.
Participó en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y Tokio 2020. Cada combate es para él una oportunidad de seguir creciendo, de honrar sus raíces y de inspirar a otros.
Legado y futuro
A sus más de 30 años, Jaouad Achab ya es considerado un referente histórico del taekwondo en Europa. Su legado va más allá de las medallas: es un puente entre culturas, un ídolo para jóvenes atletas y una prueba viva de que el deporte puede cambiar vidas.
Su historia es la de un joven marroquí que soñó en grande, luchó con todo y conquistó el mundo con la fuerza de sus patadas y la firmeza de su carácter.
Hombre de familia, con su esposa e hijo, buscan enseñar Taekwondo y formar atletas con todos los valores necesarios para hacer de nuestra sociedad un lugar más limpio y sano, mental y físicamente hablando.
Carlos Hernández