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Jessica Paola Bravo, sub campeona del mundo militar vivió una experiencia diferente en Teherán en el marco de su participación en el Campeonato Mundial militar que se llevó a cabo en Irán en 2014, y en donde obtuvo la medalla de plata. “En Irán las mujeres están totalmente apartadas de los hombres”.

Primero al llegar para viajar del avión tuvimos que improvisar un velo para colocarlo en la cabeza para cubrirla, luego nos aislaron a todas las deportistas totalmente de nuestros  equipos durante días. En el evento, no podían entrar hombres a la sala de competencia. Las mujeres eran coach, jueces, personal, todo, era como estar en un mundo de solo mujeres.   Tampoco pude  ser dirigida por mi entrenador, además de eso no tuve contacto con ningún hombre en mi estancia en Irán”, dice a mundotaekwondo.com.

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Con todo y esto, la deportista colombiana que representa a la Policía Nacional, logró sobreponerse a esos impedimentos y ganar la medalla de plata. “Fue muy extraño, estaba encerrada, no nos dejaban salir, es un lugar donde la mujer no vale nada o debe estar sujeta a muchas condiciones que serían irreales en la cultura occidental. También está muy limitado el internet”, remata la policía Jessica Paola Bravo.

Culturas diferentes

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Equipo militar colombiano rumbo a Irán

 

Para los hombres también fue difícil. Julio Cesar Duque, miembro del equipo militar de Colombia indicó que su estancia en Irán fue muy diferente, ya que allá no les permitían ni hablar con ninguna dama, y si por casualidad le preguntabas algo salían despavoridas.

Giovany Salcedo, Jefe de entrenadores de la FFAA también tuvo sus dificultades. “Me preocupaba mucho Paola porque duramos mucho tiempo sin verla, y aunque sabíamos que todo estaba bien con ella, nos preocupaba la parte de su entrenamiento y competencia”, dijo.

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“Es importante que las atletas sepan las culturas de otros países cuando vayan a competir. Espero que mi experiencia sirva para orientar”, dijo la competidora colombiana, recién clasificada a los Juegos Panamericanos Toronto 2015.

 

 

Mujeres iraníes en el deporte.

 

Las mujeres iraníes no pueden presenciar partidos de fútbol, uno de los deportes nacionales, porque los hombres llevan pantalones cortos. Las autoridades justifican también esta prohibición por el uso de “lenguaje inapropiado” por parte de los aficionados. Las restricciones para que las mujeres no asistan a partidos de fútbol fueron impuestas después de la Revolución Islámica de 1979. Los clérigos conservadores no quieren cambiar esta medida recordando el comentario del Gran Ayatolá Fazel Lankarani: “Es inadecuado que las mujeres miren el cuerpo de un hombre, aunque no sea para conseguir su gratificación”.
En Irán también está prohibido que las mujeres vean a los hombres en traje de baño, y viceversa. Una niña que quiera dedicarse a la natación, al waterpolo o a los saltos de trampolín acabará frustrada si las cosas no cambian.
La Revolución Islámica habría prohibido en su momento los deportes acuáticos si el Corán no recogiera que “los musulmanes tienen que saber montar a caballo, tirar y nadar”.
Tras la subida al poder de Jomeini, los waterpolistas no podían jugar en Ramadán porque corrían el peligro de tragar agua, lo que habría constituido la ruptura del ayuno obligado. Ahora las cosas están cambiando, pero la obsesión del régimen por la exposición de la piel impide que las deportistas de agua puedan concurrir a competiciones internacionales o tener seguidores que no sean de su propio sexo en recintos estrictamente controlados.
La separación de sexos es evidente en la vida pública iraní: segregación en autobuses, en playas, en piscinas, en celebraciones
  • Según el código penal el valor de la vida de una mujer es la mitad del de la de un hombre ("por ejemplo, si un automóvil atropella a un hombre y a una mujer en la calle, la compensación en dinero a la familia de la mujer será la mitad que la que recibirá la familia del hombre")
  • El testimonio de un testigo hombre equivale al de dos mujeres.
  • Una mujer necesita el permiso de su esposo para trabajar fuera de la casa o para dejar el país.
  • En la ley de herencia iraní, en varias oportunidades a la mujer le corresponde la mitad de lo que le correspondería si fuese hombre.

 Hay que saber vestirse en Irán

Lic. Carlos Hernández

Mundotaekwondo.com