LOS ANGELES-. La vida de muchos se hace fácil cuando tienes un respaldo económico que te respalde, “padrinos”, o has corrido con suerte al nacer en cuna de oro. Otros por su parte, han tenido que sudar cada logro de su vida  pasando por las dificultades propias de ser emigrante. Pero cuando el éxito toca a tu puerta cuando te lo ganas a esfuerzo puro, entonces te pareces a la vida del ex competidor mexicano, Octavio Villa y sus hijos, campeones reconocidos y triunfadores en el campo social.

Recientemente estuvimos  en Los Angeles, donde gentilmente el Maestro Octavio Villa nos recibió en el aeropuerto y compartimos un ameno rato donde contó para www.mundotaekwondo.com parte de su historia en el Taekwondo y de su vida.

El nacimiento

 Cuando  tenía 14 años de edad mi  hermano mayor me sorprendió con la noticia de que me había  inscrito para tomar clases de taekwondo en  Zamora, Michoacán, ya que era un poco buscapleitos y querían calmar ese genio. “Ya te metí al karate”, me dijo  Guillermo, lo que en realidad era Taekwondo.

Pero  ya han pasado más de tres décadas desde aquella tarde en Zamora. En ese lapso, el deporte del taekwondo y el apellido Villa se han confabulado para una historia de éxito y de promesa, en México y en Los Ángeles donde emigró luego de ver culminada su carrera como atleta. “Pude haber ido a los Juegos Olímpicos de Barcelona,  pero en aquél momento la política de la federación se confabuló para que no fuera, a pesar de que en 54 kg, era el más solvente y con más experiencia”, explicó.

No es para menos, Octavio Villa, llegó a la selección nacional en 1985, asistió a campeonatos mundiales y a Juegos Centroamericanos y del Caribe, y obtuvo una medalla de bronce en una Copa del Mundo de la especialidad en Madrid. Con estos atributos, Master Villa tenía  una escuela de taekwondo en Zamora que abrió desde 1987, combinando su paso por la selección de México,  con la instrucción del deporte, alrededor de los años en los que nacieron sus hijos Gustavo y Damián.

Para el norte

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En el Gimnasio Villas, en Los Angeles, CA.

Pero de manera irónica, el taekwondo impulsó a Villa a tomar una decisión en el proyecto de vida de su familia. En 1992, el taekwondo empezaba a ser visto como una actividad de gran potencial para el deporte mexicano. Con miras a los Juegos Centroamericanos de Ponce, Puerto Rico, la selección mexicana de taekwondo tuvo una extensa concentración. Ésta fue tan larga, que cuando Villa finalmente volvió a Zamora, el número de alumnos en su escuela había disminuido dramáticamente.

“Ya no salía ni para la renta”, recuerda Villa. “Y yo ya tenía que mantener a mi familia”, añadió. De allí me fui a Los Angeles con mi esposa que ya tenía experiencia en esa ciudad y una Visa por amnistía. Al principio nos mudamos con mi suegra, donde pasamos un tiempo. De allí nos fuimos a una casita tan pequeña que cuando venía gente a visitarnos teníamos que ingeniarnos para dormir, al tiempo que yo trabajaba en la construcción.

Fui a una escuela de Taekwondo donde enseñaba un master coreano de apellido Kim, entrené y al rato me convenció para que tomara unas horas. Allí fui trabajando conjuntamente con la construcción al tiempo que fui logrando mejorar el nivel de la escuela del coreano que era más que todo comercial. Ya al tiempo, le pedí un aumento al dueño de la academia pero me lo negó, con este pedido de  aumento el coreano me dijo que ya no me necesitaba.

Me tocó arriesgar todo el dinero que tenía en ese proyecto, y renté un local donde formé mi primera escuela en Los Angeles, por cierto duré muchos años allí, hasta ahora que me cambié. Momentos buenos, malos, regulares, todo esto apoyándome en un trabajo arduo y en la crianza de mis hijos que quedan sin madre luego de una lamentable enfermedad. Ya hace 11 años que no está, y bueno, los muchachos me han salido muy buenos muchachos, y allí están cumpliendo sus sueños.

Talento desperdiciado

Con Damian y Gustavo pasó algo que la verdad nos dolió en su momento. De chiquitos lograron ganar sus eventos locales, pero ya al paso de juveniles y adultos se perfilaban excelentes ganando incluso los campeonatos nacionales. Cuando van a los evaluatorios en Colorado Spring, regresaban sin obtener el cupo en el equipo norteamericano. Nunca los escogieron, sucedió varias veces, hasta que tuvimos la oportunidad de escuchar la propuesta del master Gabriel Davis, quien nos permitió que se eliminaran por Puebla. Al principio fue duro, pero lograron ganar sus respectivas divisiones y estar entre los mejores de México, haciendo el equipo nacional y obteniendo méritos.

Hoy por hoy, Damian está entre los mejores del mundo en el Ranking WTF, mientras que de los Estados Unidos en ese peso no figura, es algo que ellos deben pesar hoy día, aunque no hay rencores, más bien una excelente relación.

Ante la pregunta de cómo se siente hoy día en retrospectiva, Master Villa se sincera con nosotros: “Acá en Los Angeles se vive muy bien, pero extraño a la familia, extraño siempre a México y tengo deseos de volverme y tener escuela en ambos lados. Quizás mi hijo Gustavo se encargue acá de lo que tenemos en Estados Unidos, donde hemos luchado mucho, e ir y venir”, confieza.

Una vida entera  

El taekwondo ha sido para Villa un estilo de vida y una fuente de sustento. También ha sido el vehículo perfecto para criar a sus hijos. Damian tenía tres años cuando tuvo su primera sesión de taekwondo. Su padre ríe al recordar: “Antes de que fuera a la escuela, su primera clase fue de taekwondo”.

Pero además de Gustavo y Damián, Octavio Villa tiene dos hijas, y una de ellas ya es una promesa. Angenniria, fue subcampeona nacional de Estados Unidos a los nueve años de edad en una categoría infantil. Ese mismo año, 2007, Gustavo y Damián se proclamaron campeones nacionales.

Con sus tres hijos taekwondoínes, Octavio Villa podría ver un día de estos su nombre mencionado entre las dinastías latinoamericanas del deporte, junto a las de los Salazar de México (Iridia y Óscar Salazar le dieron medallas olímpicas a México) y los López, de sangre nicaragüense pero que pelean por Estados Unidos (Steven, el más destacado de tres hermanos, es multicampeón olímpico).

Master Villa todavía se encuentra en plena forma física, tanto que le permitió ganar la medalla de oro en el Abierto de Estados Unidos 2013 en la categoría master.

M.T-. ¿Cuál es el sueño de Octavio Villa?

O.V-. Debo decir que nuestro sueño es precisamente tener una medalla olímpica, eso se está luchando con todas las ganas y el corazón. El otro que mis hijos sigan siendo un buen ejemplo y excelentes instructores, y creo que van por buen camino por su experiencia y juventud.

M.T-. Muchas gracias por su recibimiento acá en Los Angeles, ha sido muy importante para nosotros conocer este lado humano de ustedes, esperando que se cumplan esos deseos.

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Damian Villa se encamina a Rio de Janeiro 2016

       Lic. Carlos Hernández

CEO. Mundotaekwondo.com