El legendario medallista mundial y panamericano, Reynaldo Salazar, destacado como uno de los más distinguidos competidores de México en la década de finales de los 70 y principios de los 80, lucha por su vida en el hospital de extensión Hermanos Rodríguez, tras sufrir a una recaída al coronavirus logrando unir en oración a buena parte del Taekwondo de ese país.

Padre de medallistas mundiales y olímpicos de la talla de Oscar e Iridia Salazar, y además del excelentísimo Rodrígo, el maestro Salazar también cuenta con dos gemelos Marlon y Debbie de su segunda esposa que también compiten en el Taekwondo. Su vida ha estado ligada al área de combate aunque también es ingeniero químico como carrera universitaria.

En su faceta como competidor se señala que fue un deportista de gran técnica y flexibilidad. Sus hazañas son incontables por su aguerrida personalidad en el área de combate, mismos elementos que está sacando para luchar para recuperarse, un tema que está siendo bien tratado en el centro asistencial donde fue llevado en emergencia.

La profesora Margarita López Lugo, esposa del maestro Salazar ha mantenido informados a la colectividad con detalles de esta hospitalización. «Buen dia, hace unos momentos, en interior del pabellón, se le leyeron las cartas a Don Reynaldo. Reconoció a las personas paladeadas en la carta, lloró pero en ningún momento quiso que me detuviera, desayuno con apoyo. Sentado en cama, en este momento orientado. Pulmonar. Presenta tos seca, depende de O2 mascarilla con reservorio satura 93%, tensión arterial en control, presentó aumento de cifras glucosa posterior a desayuno pero se controla”.

Todos sus hijos desde sus respectivos lugares de residencia también han expresado publicamente a través de sus redes sociales mensajes dedicatorios a su padre, así como diversos amigos, profesores e incluso atletas de relevancia de la selección mexicana.

«Es muy duro ver como gente cercana se está viendo tan afectada por esta pandemia», expresa en sus redes el sabonim Yuri LopezGallo, amigo del destacado coach olímpico en Atenas 2004.

BUENA VIBRA.

La verdad que en momentos de dificultad es reconfortante para todos sentir que el Taekwondo no es solo un deporte, sino una verdadera cofradía donde el respeto y el sentido de pertenencia debe correr por las venas de todos aquellos que sentimos el Dobok y el cinturón en nuestros corazones. Esperemos se recupere pronto y siga adelante con la energía de siempre.

Carlos Hernández Mundotaekwondo.com