TDAH son las siglas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad, y que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH es un trastorno caracterizado por la presencia de al menos seis síntomas de inatención y otros seis de hiperactividad e impulsividad durante un mínimo de seis meses consecutivos.

El TDAH es una condición muy común que afecta entre el 5% y el 12% de los niños en edad escolar, por lo que es el trastorno más comúnmente diagnosticado en la infancia, lo que implica que hay aproximadamente de 1 a 3 niños en cada clase que padece TDAH.

Un niño con TDAH a menudo tiene una baja autoestima y baja confianza en sí mismo debido a sus dificultades para seguir las reglas en el hogar, la escuela y en la comunidad, y también es más propenso a tener otros problemas concomitantes, como dificultad en el aprendizaje, la ansiedad, depresión y dificultad para establecer relaciones positivas con sus compañeros. Requiere un maestro muy sensible que entienda sus necesidades y le dé mucho refuerzo positivo por buen comportamiento.

Con los niños con TDAH necesitamos “atraparlos cuando son buenos”, en lugar de centrarse en castigar el comportamiento inapropiado.

Características de los niños con TDAH

En la mayoría de los casos de TDAH en niños en edad escolar se pueden experimentar dificultades académicas y/o en la relación con sus compañeros. Con frecuencia, y en función de la sintomatología presentan unos problemas u otros, entre los que cabe destacar:

1.- Presentan los deberes incompletos.

2.- Organizan poco y mal los deberes y cometen errores “tontos”.

3.- Hablan impulsivamente (responden antes de acabar la pregunta).

4.- Se distraen fácilmente.

5.- Tienen conductas disruptivas (conductas inapropiadas).

6.- Interrumpen y se entrometen.

7.- Se pueden mostrar agresivos.

8.- Tienen dificultades para aceptar las normas.

9.- Les resulta difícil aceptar tareas.

10.- Son incapaces de esperar su turno, entre otros.

Tratamiento para niños con el TDAH

El tratamiento combinado “multimodal” es el que ofrece mejores resultados. Esto supone la inclusión de padres, profesores, médicos y psicólogos en todos los niveles de la terapia, coordinando simultáneamente tratamientos de tipo farmacológico, psicológico y psicopedagógico.

Los tratamientos farmacológicos actuales suelen incluir la utilización de estimulantes o de fármacos no anfetamínicos, pero sin embargo, y como todos sabemos la industria farmacéutica busca un beneficio, por lo tanto, ha realizado una formación sesgada, parcial y con claros intereses particulares. De allí que es muy recomendable la inclusión de actividades pedagógicas, recreativas y deportivas en el tratamiento de niños con TDAH.

Propuestas de actividades para niños con TDAH

A la hora de generar actividades para niños con este problema, hay que tener claro que deben plantearse actividades que deben ser explicadas con claridad, que permitan la realización de descansos y que, aunque tengan como objetivo la potenciación de capacidades, sean amenas y vividas como algo interesante para el menor. También suele ser recomendable emplear actividades más bien visuales, ¨no¨ enteramente verbales. Asimismo deben retirarse o evitarse la presencia de estímulos distractores.

De allí, que las actividades deportivas también son aplicables a los niños con TDAH, ya que hacer deporte puede ayudar a mejorar el comportamiento, el autocontrol, la disciplina y canalizar emociones negativas como la agresividad. Debemos tener presente que la práctica deportiva no sólo es saludable para el cuerpo, sino que también lo es para lograr que los niños con TDAH adquieran habilidades cognitivas como el autocontrol. Asimismo, un niño que tiene emociones negativas puede canalizarlas practicando deporte y, de esta forma, aprender a manejar mejor sus propias emociones.

En contrapunto, nos encontramos los deportes individuales (Taekwondo, Karate, natación, Judo, Esgrima, entre otros.) que presentan las siguientes ventajas para compensar las características del trastorno:

1.- Es más fácil concentrarse debido al contacto directo con sus entrenadores.

2.- Obtienen muchos de los beneficios sociales de estar en un equipo, ya que con frecuencia son entrenados en grupos con otros niños, y sólo el esfuerzo y la instrucción son individuales.

3.- Suelen seguir el rol de un modelo (el instructor), que da instrucciones claras y sirve de modelo de imitación.

4.- Aumento de las rutinas que fomenta la automatización de ciertos comportamientos.

5.- Además, en la mayoría de los casos los niños afectados con TDAH presentan un trastorno comórbido, como por ejemplo: problemas de afectividad (como trastornos del estado de ánimo o ansiedad), trastornos del aprendizaje, fracaso escolar, trastornos de conducta y de una manera cada vez más significativa, Trastornos de la Coordinación Motora (TCM) (Artigas-Pallares, 2003). Según un estudio, más del 50% de los niños diagnosticados con TDAH pueden tener problemas motores.

El Tae Kwon Do como Estrategia Terapéutica en el tratamiento de niños y niñas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Existen muchas razones por las que las artes marciales (deportes individuales), entre las que indudablemente destaca la disciplina del Taekwondo, que pueden beneficiar a los chicos que tienen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Estos son nueve posibles beneficios:

1.- Se enfocan en el crecimiento individual, no en la competencia en equipo. Muchos chicos con dificultades de aprendizaje y de atención tienen problemas con la presión de tener que competir con otros chicos. Por lo que los deportes tradicionales puede que no les parezcan atractivos. Pero en las artes marciales el enfoque está en la mejoría personal. No existe “decepcionar al equipo”.

2.- Ofrecen metas concretas y alcanzables. Algunos niños que tienen dificultades de aprendizaje y de atención puede que se sientan como que nunca “ganan” en nada. En las artes marciales los chicos trabajan a su propio ritmo. Cada vez que alcanzan un grado de habilidad superior son premiados con una cinta de diferente color. Esto puede mejorar la autoestima y mantenerlos motivados.

3.- Las rutinas se dividen en partes manejables. Una técnica o forma en las artes marciales puede incluir una serie de movimientos diferentes. Pero los chicos aprenden de manera gradual, repitiendo y añadiendo pasos al ir avanzando. Aprenden a anticipar qué paso sigue y eventualmente los juntan en movimientos fluidos. Todo esto ejercita la memoria funcional de una manera que los chicos encuentran manejable.

4.- Se enfocan en el autocontrol y la concentración. La atención es fundamental en las artes marciales. Los niños tienen que estar concentrados para aprender y ejecutar los movimientos. Cuando un chico se distrae, los instructores a menudo le pedirán que adopte la “posición de espera”. Esta posición les permite reajustarse y prepararse para lo que sigue.

5.- Pueden ayudar con la coordinación. Los movimientos deliberados y repetitivos de las artes marciales pueden ayudar a los chicos a desarrollar un mejor sentido de su cuerpo en el espacio, lo cual puede ser beneficioso para un chico que tiene problemas con las habilidades motoras. También pueden ayudar a algunos chicos a entender el poder de su mente sobre el cuerpo, lo cual algunos encuentran de utilidad para los chicos con TDAH.

6.- Aportan estructura y expectativas claras de comportamiento. Los buenos instructores de artes marciales tienen reglas claras y constantemente las refuerzan. También enfatizan el buen comportamiento dentro y fuera de la clase. Algunos incluso envían a los chicos a sus casas con un gráfico de su comportamiento que los padres deben firmar (si le gusta esa idea, puede imprimir estos contratos de comportamiento).

7.- Ofrecen una manera segura de liberar el exceso de energía. Contrario a lo que muchos podrían pensar, las artes marciales no fomentan los actos de violencia. De hecho, los instructores a menudo hacen hincapié en que pelear es el último recurso. Al mismo tiempo, las patadas y los golpes en el Taekwondo permiten que los chicos disipen la frustración o el enojo, al mismo tiempo que practican el autocontrol.

8.- El ambiente es de aceptación y de comunidad. El respeto es un valor fundamental en las artes marciales. Se espera que los estudiantes lo muestren con sus instructores y compañeros. La negatividad usualmente no es tolerada en clase y se estimula a los estudiantes a apoyarse mutuamente.

9.- Son sencillamente especiales. Los chicos con dificultades de aprendizaje y de atención a menudo se sienten incómodos o fuera de lugar socialmente. Pero muchos niños consideran que las artes marciales son geniales. Es difícil no sentirse especial cuando se usa el Dobok (uniforme) de artes marciales y se rompen tablas por la mitad.

Las artes marciales ofrecen una excelente oportunidad para que su hijo desarrolle su autoestima, se sienta parte de un grupo y experimente la sensación de triunfo. La práctica del Taekwondo para niños con TDAH en interacción con todos los actores involucrados (padres, maestros, entrenadores, entre otros.) de forma sistemática desde los diversos contextos implicados en la vida del niño permite dinamizar el proceso de modificación de las alteraciones psicológicas, este, mejora la capacidad de concentración y enfoque debido a la estructura de clase, las reglas de la clase, y el hecho de que el instructor es un “Cinturón Negro” o “Maestro de Artes Marciales”, que el estudiante a menudo admira y al que busca parecerse, genera un “entorno de aprendizaje “para el niño con TDAH.

Como resultado de la participación del niño en el aprendizaje de un arte marcial y su respeto por el instructor, el niño con TDAH puede sobresalir en este ambiente. Si el niño puede concentrarse mejor en la clase de Taekwondo y recibir comentarios positivos de su instructor sobre su progreso y la mejora de su capacidad de concentrarse y prestar atención, esto a menudo puede “generalizarse” y llegar a otros entornos, incluyendo el hogar, la escuela y la comunidad.

LIC. LUIS RAMOS

PROFESOR TKD, ESPECIALISTA EN EDUCACION ESPECIAL. 

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