La postura del padre de familia durante los encuentros de Taekwondo es un tema muy común, ya que aunque son el principal apoyo en la consolidación del desarrollo del alumno, también pueden convertirse en un dolor de cabeza, si creen que pueden sustituir las decisiones o trabajo del Sabonim o profesor de Taekwondo o cualquier arte marcial, e incluso deporte.

A veces el padre que ejerce de entrenador (sin serlo) trata de competir con el maestro en términos de poder, y creyendo que puede hacer bien, pudiera ser contraproducente y confundir al alumno porque finalmente la influencia del padre, siempre será superior.

Es por ello que creemos que los entrenadores deben ser siempre muy cuidadosos en la manera como le dan confianza a un representante en el ámbito técnico, pues aunque sean el principal bastión moral, económico, de su alumno, deben entender que quien sabe de Taekwondo es el profesor.

 Sobre si peleaste bien o mal, ya es tarea de los entrenadores tratarlo. Los padres no deben quitarle autoridad al entrenador, y menos regañarlo publicamente. 

Lo más importante que se debe tener  claro como representante de un hijo competidor, es que tú como padre debes entender que quien ha tenido la experiencia es el maestro, y que tu rol debe ser el de apoyar, estimular y comprender cada proceso de desarrollo del niño o joven, respetando sus derrotas, darle ánimo, estimularle, y felicitarlo en sus actuaciones, sean buenas o regulares.

 Es una equivocación presionarlo, regañarlo, porque de esa manera el niño o joven verá la actividad como algo incomodo y lo rechazará.

También querer dar instrucciones técnicas, tan solo porque tengas años viendo el Taekwondo,  te incluye en la lista de los “padres con síndrome de entrenadores”.

 Hay que recordar el motivo por el cual el niño elige un deporte. Lo hace porque se relaciona y porque es un deporte sano. No hay que confundir el objetivo.

CARLOS HERNANDEZ

MUNDOTAEKWONDO.COM